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Desde hace muchísimos años, el comienzo de un nuevo año ha sido motivo de celebración para los seres humanos. Nos gusta pensar que es el momento perfecto para dejar atrás lo que no nos deja crecer, y se convierte en la esperanza de muchos para, “ahora sí”, cambiar de hábitos, hacer lo que nos gusta y convertirnos en quienes queremos ser.

Los primeros en celebrar el Año Nuevo fueron los antiguos babilonios en el año 2000 a. C., con el inicio de la primavera. Esta cultura aprovechaba este nuevo comienzo para hacerle promesas a los dioses, y pensaban que si los cumplían, ganarían su favor, y si no, que caerían en desgracia.

Así nacieron los famosos propósitos de año nuevo. Propósitos que hoy en día nos seguimos planteando después de hacer una reflexión sobre el año que termina, o mientras nos atragantamos comiendo uvas, haciendo la cuenta regresiva o con cualquier otro tipo de ritual. Propósitos que la mayoría de las personas, repetimos todos los años.

 

 

 

PROPÓSITO (del latín propositum)

1. m. Ánimo o intención de hacer o de no hacer algo.
2. m. Objetivo que se pretende conseguir.


Ánimo. Intención. Pretender. ¡Con razón año tras año es lo mismo! El problema de los propósitos es que sólamente son propósitos. Después de varios años fracasando en el cumplimiento de los míos, te comparto las cosas que he aprendido y me han funcionado mejor:

 

1.Convierte. Todos tus propósitos pueden ser un objetivo SMART:

  • Específico: qué.
  • Medible: cuánto.
  • Alcanzable: cómo
  • Relevante: para qué.
  • Temporizado: cuándo.

 

2. Enfócate. Es mucho más fácil concentrarte en 3 buenos propósitos que en 12. Empieza con tus prioridades y poco a poco ve incorporando las demás cosas que te gustaría lograr en este 2018.

 

3. No te vayas a los extremos. No esperes cambios mágicos de un día para otro. Este es el mayor reto al que nos enfrentamos, ya que cambiar de hábitos requiere de paciencia y disciplina, y muchas veces nos desesperamos con mucha rapidez y por eso tiramos la toalla. Empieza de poquito en poquito, pero tampoco te hagas menso. Que siempre haya algo retador en tus objetivos.

4. ¡Team up! Está muy chido que tengas motivaciones personales, pero pide apoyo moral, así te comprometes más y lo haces mejor. Busca un compañero (mamá, papá, hermanos, pareja, amigos…) que te motive y te presione (en el buen sentido) a seguir esforzándote. No es lo mismo ir a correr tú sólo a las 7am, a quedar de ir con tus amigos todos los miércoles… Y tal vez después hasta se inscriben u organizan una carrera juntos. No es que lo diga por experiencia.

 

5. Busca asesoría profesional. No es lo mismo hacer la dieta del kiwi o comer pura lechuga hasta que te desmayas, a ir con alguien que sabe y te va a apoyar con herramientas personalizadas para alcanzar tus objetivos. Invierte en el doctor, la nutrióloga, el gimnasio o lo que sea que necesites.

SPOILER ALERT 

Muy probablemente vas a tener días malos en los que mantenerte en el camino hacia tus metas te va a costar un poco más. Se te va a antojar ese cigarro, te vas a servir postre 2 veces, vas a tener que sacarle al cochinito para pagar una deuda urgente, te va a dar flojera ir a correr, no te vas a levantar, etc… ¡y está bien! a veces ganas y a veces pierdes, pero lo importante es no rendirte y no amargarte. Que un día te desvíes, no quiere decir que se pierde todo el esfuerzo que has realizado. Recuerda que un gran logro está compuesto por pequeñas victorias. Aprende a hacer lo ordinario, extraordinariamente bien.

 

 

Lo más importante, es entender que no tenemos que esperar a que sea “1° de enero”, “lunes”, “la semana que entra” o “el próximo mes” para empezar a trabajar en nuestros famosos propósitos. Claramente hay épocas en las que nuestro entorno o nuestra situación personal se presta más a iniciar cambios, pero lo increíble de esto es ¡que puedes empezar todos los días! No importa si es 8 de febrero, un miércoles cualquiera, mitad de año o el 31 de diciembre… El mejor momento para empezar algo es cuando se te ocurre, porque luego y después son tus peores enemigos.

 

Dicen por ahí que más vale tarde que nunca, pero pensándolo bien, nunca es tarde para empezar a ser mejor que ayer.

 

  • Jan 07, 2018
  • Categoría: El Blog
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